miércoles, 1 de septiembre de 2010

IMÁGENES

A menudo nos sorprendemos al constatar que la imagen que proyectamos en los demás apenas tiene que ver con la que, a nuestro juicio, nos corresponde - ¡no nos reconocemos en lo que de nosotros dicen!

Una reflexión sosegada, sin embargo, acaba por convencernos que en realidad este hecho es una mera manifestación de la radical imposibilidad de conocer al otro, que tanto juego ha permitido a los filósofos,  porque toda mirada está cargada de "historia" y lo que vemos y cómo nos ven se acomoda a ella.